Secretos de un vendedor

Las semanas van pasando, y por tanto, el número de artículos va en aumento. Dando unas cuantas vueltas a la rueda de nuestro ratón, podemos ver ya una buena muestra de la actividad de Filmax, que es nuestro tema de estudio elegido. Por tanto ya podemos hacer alguna interpretación sobre las claves de éxito de este grupo de empresas, o al menos, es lo que intentaremos hacer en las siguientes líneas.
En el artículo que precede a este, llama la atención como en la próxima producción animada de Filmax, Gisaku, un Samurai japonés se pasea por la Plaza de España de Sevilla, por el Parque Güel de Barcelona, por el Guggenheim de Bilbao y por otros rincones de nuestra geografía, acompañado de un extraño lince ibérico. En clase se apuntaba cómo una empresa del sector privado promociona en este caso los iconos culturales de nuestra España, todo ello con una evidente intención de exportación. Llegados aquí, comienza nuestra reflexión.
Vender y comprar son posiblemente algunos de los actos más cotidianos de nuestra sociedad. Cuando tantos se dedican a esa actividad, el talento debe imponerse. En muchos casos, más que talento, nuevas y renovadas técnicas de venta, que nos hagan destacar sobre el resto de vendedores para colocar nuestro artículo. Un buen vendedor debe aprovechar todos los recursos a su alcance para promocionar su muestrario, para aumentar su cartera de clientes, en definitiva para ir aumentando sus ventas e ir comiendo terreno a la competencia. Para esto hay que ser constante, a fin de cuentas es un objetivo a medio o largo plazo. También es importante no enemistarse con otros vendedores del gremio, tener unas relaciones cordiales con otras empresas del sector, (eso que se dice de “amigos hasta en el infierno” ya que nuca se sabe lo que puede pasar en un futuro), y por supuesto nunca dudar de que el producto que se representa es más que bueno.

Julio Fernández comenzó como vendedor de pisos; hoy preside una de la empresas más pujantes del sector audiovisual español con proyección internacional. A un buen vendedor no le importa el artículo que lleve en cartera, le importa colocarlo, tan sólo tiene que conocer bien lo que tiene entre manos. Sin ánimo de caer en el famoso “yoismo” (los que asistieron a la última práctica me entenderán), considero que Julio Fernández es un vendedor ejemplar.
Como suelen decir los flamencos “hay que tocar todos los palos”, y Julio Fernández los ha tocado. Trataremos de justificar brevemente esto en los siguientes puntos:
- Está presente en todas las ramas del sector audiovisual.
- Ha sabido relacionarse con todas las comunidades autónomas de nuestro país y establecerse en puntos estratégicos de nuestra geografía: Madrid, Barcelona y Santiago. Si alguien está interesado en verificar esto, sólo tiene que poner en cualquier buscador descriptores de este tipo: Filmax + Generalitat, Filmax + Xunta, Filmax + Junta de Andalucía, etc. A buen seguro le aparecerán titulares del tipo: “La Generalitat y Filmax se implican en el proyecto Parc Audiovisual de Terrasa”, “Presente y futuro de la animación Gallega”, (las fotos con Don Manuel Fraga lo dicen todo sobre el apoyo de la Xunta), y un largo listado de subvenciones y colaboraciones entre Filmax y otras instituciones. Por eso que a nadie le extrañe que un Samurái se pasee por España, a fin de cuentas cuando hay subvención, debe de haber en contrapartida promoción.
- Realiza producciones cuyos contenidos puedan ser bien interpretados por publico de fuera de nuestras fronteras, de cara a su promoción y venta en otros mercados. Recurre inteligentemente a un género tan universal como es el del terror o el suspense. Darkness podría ser un ejemplo de ello.
- Produce historias netamente españolas involucrando a personal artístico y técnico internacional. Un buen ejemplo es El Cid. La leyenda, contando para su realización con profesionales que han trabajado en Disney, Fox y Dreamworks.
- Coproduciendo con otras productoras europeas costosas y arriesgadas cintas como Los hermanos Dalton, en las que Lucky Luke cabalga de nuevo, en este caso por el desierto de Tabernas en Almería. Una coproducción de la gala UGC, la alemana Integral Film Verheil y Filmax/Castelao, con 30 millones de euros de presupuesto.
En una interesante entrevista que he encontrado, y a la que podéis acceder desde aquí, destaca la siguiente reflexión de este productor y con la que me quedo como resumen de estos párrafos: “Hay que aprender a discernir la diferencia entre cine español e industria audiovisual española”.
Espero que todos estos puntos, justifiquen mi afirmación de que Julio Fernández es un vendedor nato. Un vendedor moderno con las características esenciales del comercial clásico y sobre todo con una clara intención de proyección internacional sin complejos de ningún tipo. Está claro, viendo la cuenta de resultados, que el grupo Filmax obtiene beneficios. No me aventuro a afirmar que solo son estas las claves del éxito, seguro que existen muchas más, pero evidentemente las que hemos apuntado hay que tenerlas en cuenta.

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