Después de haberle dedicado varios artículos en nuestro blog y de haber hablado sobre él en numerosas clases, ya era hora de que Julio Fernández tomara la palabra. Para ello nos hemos ido a la puerta del Teatro Cervantes, donde tienen lugar las ruedas de prensa de la sección oficial del Festival de Málaga de cine español, a esperarle sin saber siquiera si tendríamos la suerte de encontrárnoslo.
Unos diez minutos más tarde Julio Fernández estaba allí. “Señor Fernández, estamos haciendo un trabajo sobre Filmax para la Universidad de Málaga y nos gustaría hacerle una breve entrevista, si no es molestia”. Más bien todo lo contrario, Julio Fernández se mostró encantado y encantador.
Lo que creíamos que iba a ser una breve entrevista de, a lo sumo, diez minutos, se convirtió en una agradable, constructiva y provechosa charla de cerca de una hora en la que Fernández, una mezcla entre David O. Selznick y Roger Corman, nos explicó los fundamentos que han convertido a Filmax en, como hemos señalado repetidamente, la empresa audiovisual española con mayor proyección de crecimiento, nacional e internacional. Pero dejemos que nos lo explique el propio Julio Fernández: 
P. Julio, ¿cuál es la política de Filmax respecto a los nuevos talentos: realizadores, guionistas, técnicos, etc.?
R. Desde el principio, Filmax siempre ha tenido el objetivo de convertirse en un vivero de talentos. Cuando conocí Hollywood me di cuenta de que allí está muy presente el concepto de vivero. Y esa es la clave de que estemos preparados para poder competir y crear ideas todos los días capaces de darnos una historia con la que divertirnos y entretenernos.
La misma configuración de lo que es un estudio americano es lo que ha hecho Filmax, una apuesta de integración de todas las áreas del sector audiovisual, desde la producción de ficción, animación, televisión, distribución tanto de productos locales como internacionales y también la parte tecnológica.
Evidentemente, para que toda esa maquinaria funcione siempre estamos en lo mismo: talento. Yo creo que en los últimos años en este país, la gente de este sector sale mucho más preparada, pero aún hoy no tienen la oportunidad de conectar con la industria real. Filmax abre ventanas, incorporando gente joven y preparada. Hemos dado opciones a muchos directores para hacer su primer corto, su primera película, incluso algunos tienen contratos fijos con la compañía, como en la época de los estudios. Pero también técnicos: gente de fotografía, montadores, técnicos de todo tipo.
Esto en combinación es una apuesta claramente empresarial, pero a la vez muy conectada con las universidades, las escuelas, todos los movimientos en torno al sector creativo, tanto cinematográfico, televisivo, como del marketing, pero de esto se habla muy poco y me preocupa. Todo el mundo quiere ser director, pero muy pocos quieren ser directores de ventas, de marketing, o trabajar a nivel jurídico.
La clave del éxito del sector audiovisual pasa por la integración y especialización de toda esa gente y la sensibilidad por la gente joven y preparada que se incorpora al trabajo.
P. Hablando de Hollywood, ¿son difíciles las negociaciones para conseguir que un actor americano venga a rodar una producción española?
R. Es como todo. Hay un momento en la vida en el que todo parece muy difícil, y realmente lo es, pero luego, una vez que se te abren las puertas y llegas dices: “pues no ha sido tan duro”. Nuestra línea de contratar estrellas de cine y hacer películas sin ningún tipo de complejo, que puedan competir en el mundo, era algo impensable, y de hecho la industria audiovisual española tampoco se lo ha imaginado nunca, por tanto en ese sentido creo que hemos dado pasos decisivos. Y no cabe duda de que tratar con el talento siempre es complicado, aquí y en Hollywood, pero lo realmente difícil es tener el prestigio que te permita que te escuchen y te tomen en serio. Que no haya duda de que vamos a hacer un producto digno, que lo pactado se va a cumplir y que no haya más problemas de los que tiene cualquier productora en el mundo.

P. Primero ha traído Hollywood a España, y después a llevado España a Hollywood; me refiero al éxito de Darkness en las pantallas estadounidenses. ¿Qué satisfacción le produce este éxito?
R. A mí me produce una satisfacción enorme, ya no solo como empresa, ni siquiera a nivel personal, sino como español. Que en España seamos capaces de desarrollar historias de entretenimiento que tengan interés universal a mí me parece algo muy bonito, muy interesante. Eso es abrir caminos que van a dar sus frutos para otras generaciones. Y por lo tanto, esto no deja de ser poner tu granito de arena para hacer que los demás avancen, y sin lugar a ninguna duda, creo que los pasos dados desde Filmax estos años van a pasar a la historia como un momento absolutamente especial donde, no tanto el cine español, sino la industria audiovisual española, da pasos decisivos que van a generar para el país en el futuro situaciones envidiables de crecimiento y posicionamiento en el mundo.
Evidentemente, Darkness es un hito histórico para una película 100% española en Hollywood. Creo que el récord lo tenía Todo sobre mi madre con nueve millones de dólares, con Oscar y todo, cantidad que recaudamos nosotros en dos días. Ha sido estrenada en 1714 salas y lleva casi 25 millones de recaudación, pero además tiene una previsión de vídeo de 30 millones de dólares en Estados Unidos. Ha sido número uno en Italia, ha hecho más de un millón de espectadores en Méjico. Segunda película de un director español, una apuesta española que llega a recaudar más de 100 millones de dólares en todo el mundo, era algo absolutamente impensable.
Pero tampoco sería tan importante si habláramos de una película, sino que hablamos de un proyecto empresarial, porque con una película se puede acertar, o con dos, o con tres. El tema es una apuesta empresarial de continuidad, porque al final ésta es la clave.
Nosotros llevamos en los últimos cuatro años catorce películas vendidas a EE.UU.: ocho con Lions Gate, tres con Miramax, El maquinista la distribuye Paramount, Una casa de locos la Fox. Es decir, nuestro primer cliente hoy es EE.UU., ya no es una televisión, y esa es la clave.
Antes se hablaba de si era bueno, era malo, si éramos menos españoles o estábamos menos en la élite del cine de autor, porque hacíamos productos especializados o rodábamos en inglés. Ahora veo que todos intentan rodar en inglés, por lo tanto hemos hecho que el ángulo de visión del español crezca. Uno puede ser pequeño o grande empresarialmente, pero lo importante es que uno sea grande mentalmente, y eso no cuesta dinero, y nosotros hemos dado esos pasos con una especial eficacia.
P. Háblenos del proyecto Fantastic Factory, tan atípico y novedoso en España.
R. El proyecto Fantastic Factory es una idea personal mía, porque me gusta el cine fantástico: siempre he estado muy ligado al Festival de Sitges y he hecho apuestas en la distribución con títulos como La matanza de Texas, Warlock, la saga House, Pesadilla en Elm Street, etc. La idea es una apuesta empresarial que pasaba por encontrar un hueco que permitiera hacer productos que tuvieran esa dimensión universal, y el cine de género era un camino. Pero al igual que con la Fantastic, montamos la factoría de 3D para competir en calidad con los dibujos animados en el mundo. De ahí sale primero Goomer, pero luego El Cid, Pinocho 3000, y ahora estamos con Don Quijote, Nocturna y el primer manga que se hace en Europa: Gisaku. También, acabamos de empezar a trabajar en El ratoncito Pérez, la primera película en la que mezclamos animación y acción real. ¿Y por qué? Porque es un producto universal con posibilidades de competir con los grandes estudios, y sobre todo competir a nivel de talento. Es decir, evidentemente no podemos competir en inversiones con Dreamworks, Disney o Pixar, pero sí somos capaces de hacer con poco dinero, a través del talento, productos que parezcan que valen mucho más.

P. ¿Cuál es su labor durante la filmación? ¿Se pasa mucho por el rodaje?
R. Yo me paso muy poco por el rodaje, entre otras cosas porque no tengo tiempo. Piensa que rodamos unas 8-10 películas al año, algunas coproducciones, y, por ejemplo, ahora hemos puesto en marcha una línea de TV-Movies, Películas para no dormir, otra idea personal mía que hemos enlazado con Ibáñez Serrador, que actúa como coordinador de un grupo de grandes directores. Están quedando de sensación. Llevamos rodadas tres, ahora empezamos la cuarta, y ya están vendidas en catorce países.
Por lo tanto, yo me considero un gestor, estoy al frente, desde esa figura del estudio, y coordino y hago que los diferentes grupos especializados en cada una de las áreas trabajen de forma muy intensiva. Primero hay un gran centro de ideas en la casa, a partir de ahí, los especialistas en cada una de las áreas toman las decisiones definitivas para llevarlas a un comité de contenidos, y una vez ahí, las grande decisiones sí que las tomo yo.
Ahora, ¿qué me interesa? Pues me interesan básicamente los conceptos, las historias, el desarrollo de los guiones, el tratamiento inicial, donde veo si esa historia me atrae, y entro muy poco en las primeras versiones del guión, hasta las finales, y ahí sí que de nuevo vuelvo a tener una intervención.
Y posteriormente, otro tema que tengo totalmente claro es que yo me reservo cualquier decisión final a la hora de escoger un primer actor, una primera actriz, un director, y por supuesto al equipo técnico. Yo quiero siempre encima de la mesa dos o tres posibilidades, desde elegir al director hasta que éste tenga bien claro que no voy a hacer que tenga a nadie que no quiera, pero no va a tener tampoco a nadie que no quiera yo. Tráigame usted tres opciones, pero la última palabra la tengo yo.
Una vez que se pone en marcha el tema financiero y todo está estructurado, en toda la parte mecánica, hasta que llegamos al corte final, yo me meto poquísimo porque la apuesta ya está hecha.
P. Desde luego que el funcionamiento de Filmax parece el de un gran estudio.
R. Sí, es la figura del estudio, y sobre todo el hecho de escuchar mucho. Nosotros somos una empresa de contenidos. Podemos estar en la exhibición, en la tecnología, etc., pero toda la casa sabe que cuando vamos a abrir rápidamente los ojos y los oídos es cuando hay algo que nos permita aportar al grupo un contenido, que se desarrolle en una buena historia, y si además el producto no es perecedero, pues mejor. Y ese producto puede venir por la línea de la producción o de la distribución. He ahí el ejemplo de Million Dollar Baby. La maquinaria se pone en marcha y cada uno puede aportar a la mesa diferentes proyectos, eso es lo que tiene preferencia, y ahí cabe todo, sin olvidarnos de que debe hacernos ganar dinero.

Pero no quedó todo ahí, la conversación continuó más allá de lo registrado, exhortándonos a perseguir nuestros objetivos y a no poner cortapisas a nuestros sueños.
Muchas gracias señor Fernández por el trato y la atención que nos dispensó, esperamos que lea este blog y le animamos a hacer los comentarios que estime oportunos, seguro que nos son muy útiles en nuestro análisis de su empresa.